Luciana GómezVIEW PROFILE →
El año más negro del cripto: cómo Corea del Norte robó una cifra récord y perpetró el mayor atraco de la historia
Entre las noticias sobre regulación, bancos que abrazan el bitcoin y stablecoins imparables se esconde la cara más oscura de las criptomonedas. 2025 fue el peor año registrado en robos de activos digitales: el hackeo de 1.500 millones de dólares a Bybit se convirtió en el mayor atraco de la historia
Entre las noticias sobre nuevas regulaciones, bancos que abrazan por fin el bitcoin y stablecoins aparentemente imparables, se esconde una cara mucho más oscura del mundo de las criptomonedas. El año 2025 pasará a la historia como el peor jamás registrado en cuanto a robos de activos digitales, y detrás de gran parte de esos ataques hay un mismo y sorprendente protagonista: Corea del Norte.
El mayor atraco de la historia
El caso más sonado, y también con diferencia el más grave, tuvo lugar el 21 de febrero de 2025. Ese día, un grupo de hackers vinculados al régimen norcoreano logró sustraer nada menos que 1.500 millones de dólares en tokens de Ethereum de Bybit, una de las mayores plataformas de intercambio del mundo, con sede en la ciudad de Dubái.
La magnitud de esa cifra convierte a este golpe en el mayor robo de criptomonedas de toda la historia. Para hacerse una idea aproximada, ninguna otra sustracción de activos digitales se había acercado siquiera a semejante volumen, lo que da la medida exacta de la enorme sofisticación y la audacia de los atacantes.
Cómo lo hicieron

El método empleado revela hasta qué punto el eslabón más débil suele ser el factor humano y no la tecnología en sí misma. Según las investigaciones, los hackers aprovecharon un programa de almacenamiento gratuito que Bybit utilizaba para mover sus fondos de Ethereum de un lugar a otro dentro de su propia infraestructura interna.
A esa vulnerabilidad se sumaron, muy probablemente, ataques de phishing y la instalación de software malicioso que les permitió hacerse con el control de las operaciones. El dinero, una vez robado, se movió a toda velocidad: se estima que al menos 160 millones de dólares fueron blanqueados en las primeras 48 horas tras el ataque.
El ataque fue atribuido a un grupo conocido en el mundo de la ciberseguridad con varios nombres, como TraderTraitor, y que forma parte del entramado del célebre Lazarus Group, la organización de piratas informáticos respaldada por Corea del Norte que lleva ya más de una década sembrando el caos en el sector digital.
Una cifra récord para el régimen
Sin embargo, el atraco a Bybit, con ser realmente espectacular, no fue más que la punta del iceberg. Formó parte de una campaña criminal mucho más amplia y organizada que hizo de 2025 el año más devastador del que se tiene constancia en materia de robos de criptomonedas atribuidos directamente al régimen norcoreano.
Los números son sencillamente demoledores. A lo largo de todo el año, los hackers norcoreanos se hicieron con la cifra récord de 2.020 millones de dólares en criptoactivos, lo que representó alrededor del 60 por ciento de los aproximadamente 3.400 millones de dólares robados en total en todo el mundo durante 2025.
Aún más revelador resulta otro dato inquietante: los ataques vinculados a Corea del Norte llegaron a representar un récord del 76 por ciento de todas las brechas dirigidas contra plataformas y servicios de criptomonedas. Es decir, aproximadamente tres de cada cuatro grandes ataques del sector tuvieron su origen en el mismo y único lugar.
Un botín con fines geopolíticos
Lo que hace especialmente inquietante todo este fenómeno no es solo el dinero en sí, sino el uso que se le da después. Se trata de un Estado que recurre de forma sistemática al robo de criptomonedas como una fuente estable de financiación, en buena medida para tratar de sortear las duras sanciones internacionales que pesan sobre él.
Si se suma el conjunto de operaciones de toda la última década, la estimación más conservadora sitúa en unos 6.750 millones de dólares el total de criptoactivos sustraídos por Corea del Norte. Una auténtica fortuna acumulada golpe a golpe, que convierte al régimen en uno de los mayores ladrones digitales de todo el planeta.
Para el inversor de a pie, ya sea español o de cualquier otro país, esta cruda realidad encierra una lección verdaderamente importante. Por muy consolidado que parezca ya el sector, la seguridad sigue siendo su gran talón de Aquiles, y ni siquiera las plataformas más grandes están del todo a salvo de un ataque bien planificado.
El episodio de Bybit y el récord de robos de 2025 son, en el fondo, un recordatorio incómodo pero absolutamente necesario. La misma tecnología que promete descentralizar las finanzas y devolver el control al usuario es también un objetivo muy goloso para actores enormemente sofisticados, y la batalla por proteger los activos digitales no ha hecho más que intensificarse.






